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jueves, 1 de enero de 2026

El Hombre de las Cintas: La Obsesión de 10,000 Noches que salvó la Memoria Musical de Chicago



En la entrada anterior de este blog estuve compartiendo parte de la historia de Aadam Jacobs, el archivero de la escena de Chicago, pero la cosa no quedó allí, seguí investigando y buscando entrevistas, podcasts y el documental que hicieron sobre su vida.

Tuve la oportunidad de encontrar un podcast en donde le hacían una extensa entrevista, pero me topé con un problema, mi falta de comprensión del idioma inglés, entonces recurrí a un pequeño truco. Me descargué el audio del podcast e hice un video a partir del mismo. 

Lo subí a YouTube con el objetivo de poder ver el video online con los subtítulos, el resultado fue satisfactorio, es por ello que a continuación comparto en este espacio un breve resumen de la entrevista que realicé con la ayuda de la IA.

Al finalizar la entrada les voy a estar compartiendo el link del video por si les interesa leerlo completo.



Resumen de la entrevista


A través de la neblina del humo de cigarrillo y el estruendo de los amplificadores, una figura discreta, con audífonos y una mochila llena de cables, ha sido testigo constante. No es un roadie, ni un crítico. Es Adam Jacobs, y durante más de 35 años ha realizado un acto de amor clandestino por la música: grabar conciertos. No uno, ni cien, sino más de diez mil. Su archivo personal, meticulosamente organizado en cajas y estantes, no es solo una colección de cintas; es la memoria viva, vibrante y en alta fidelidad de la escena musical underground de Chicago, un tesoro sonoro que abarca desde el punk ruidoso de finales de los 80 hasta el jazz vanguardista del siglo XXI.

En una reveladora entrevista para el podcast Pulseras Nuevas, Bebemos Gratis, Jacobs desveló la historia detrás de esta obsesión de toda una vida, un proyecto que comenzó como el hobby de un adolescente y se convirtió en una misión histórica autoimpuesta.


Los Primeros Chasquidos y Silbidos: Nace un Archivero


La obsesión de Jacobs por el sonido en vivo comenzó en la radio, grabando conciertos emitidos por WXRT. El salto a la acción ocurrió en 1984, a los 17 años. Armado con un Walkman prestado, asistió junto a su madre a un concierto del grupo de improvisación experimental inglés AMM. "Suena fatal, pero es bueno tenerlo", recuerda con humor de esa primera cinta. Poco después, una grabadora de cinta portátil financiada por su abuela marcó el inicio formal. Pronto, bandas locales y su primer concierto de punk grabado – Hüsker Dü – fueron sus sujetos.

Pero Jacobs no se conformó con la calidad precaria. Aprendió a soldar, investigó técnicas y pronto dejó atrás el sigilo. Empezó a cargar con una pesada grabadora de casa y micrófonos profesionales en el transporte público, transformando su hobby en una práctica artesanal seria. "Quería que todos supieran que lo que estaba haciendo era legal", explica, "porque así podía hacer la mejor grabación que mi escaso equipo podía hacer".


El Método: Más que Presionar un Botón


Grabar para Jacobs nunca fue un acto pasivo. Era trabajo. Una responsabilidad que requería concentración, conocimiento técnico y decisiones constantes:


El Equipo: Evolucionó de Walkmans a grabadoras de cinta de alta gama y mezcladoras compactas, buscando siempre el mejor balance entre fidelidad y portabilidad.

La Técnica: Fue autodidacta, descubriendo principios clave como el uso de auriculares para monitoreo en tiempo real (algo que aún hoy muchos aficionados ignoran) y la colocación estratégica de micrófonos. "Si tienes permiso, Jesús, usa auriculares", enfatiza. "No sabes qué va mal si algo sale mal".

El Acceso: Con el tiempo, su reputación lo precedió. Dueños de clubes legendarios como Sue Miller (Lounge Ax) y técnicos de sonido lo reconocían y permitían su labor, a menudo dándole entrada gratis. Esto le permitió vivir una vida austera pero dedicada por completo a su pasión, grabando cuatro o cinco noches a la semana en su época dorada (los años 90), con un récord personal de siete conciertos en un solo día.


Un Archivo de Mil Voces: Lo Capturado y lo Perdido


La colección de Jacobs es un viaje a través de géneros y eras:


Los Íconos: Tiene grabaciones tempranas e inéditas de Nirvana, Sonic Youth, The Smiths (en el Aragon Ballroom), The Replacements, Pavement y Wilco (Jeff Tweedy, en una época, solo permitía que él grabara sus shows).

La Escena Local: Su corazón late fuerte por las bandas de Chicago que pudieron no haber tenido éxito masivo, pero que definieron una época: The Smashing Pumpkins en su encarnación previa (Snake Train), Eleventh Dream Day, Slugs, Precious Wax Drippings, The Jesus Lizard, Tortoise y un sinnúmero de nombres en la escena punk, emo y post-rock de los 90 en clubes como Fireside Bowl.

Las Joyas Ocultas: Encuentra constantemente cintas de bandas que no recuerda haber visto, como St. Vincent en una etapa temprana. Su archivo es tan vasto que hasta él se sorprende.


Historias Entre las Pistas: Conflicto, Comunidad y Legado


La vida del "hombre de las cintas" no estuvo exenta de drama:


La Prohibición: Entre 1989 y 1995 fue vetado del Metro debido a un incidente relacionado con sus grabaciones. Fue un periodo doloroso donde se perdieron años cruciales de bandas como Pavement. Su regreso fue gracias a la intercesión de amigos.

Relaciones Complicadas: Mientras algunas bandas como Sonic Youth o The Mekons celebraron y usaron sus grabaciones, otras relaciones se tensaron. Bandas como Material Issue o Green generaron conflictos, enseñándole lecciones sobre los límites entre el acceso y la propiedad.

El Reconocimiento Tácito: Aunque nunca buscó fama, su trabajo es venerado por una comunidad de fanáticos y músicos. Artículos como el de WBEZ han iluminado su contribución, y su nombre aparece en los créditos de varias reediciones y lanzamientos de archivo.


El Presente y el Futuro: El Eco de 10,000 Conciertos

Hoy, la relación de Jacobs con la grabación ha cambiado. La pandemia, combinada con un natural cambio de intereses, lo ha llevado a grabar menos. Asiste a más shows de jazz vanguardista en lugares como Constellation, buscando nuevas experiencias sonoras donde el público sea más contemplativo.

El gran dilema que enfrenta ahora es el legado. Su archivo es el trabajo de su vida, una montaña de cintas análogas que contienen historia pura. Digitalizarlo y preservarlo institucionalmente es una tarea hercúlea. Aunque ha conversado con bibliotecas e instituciones, ninguna ha asumido el compromiso monumental. "Es mucho trabajo", admite. "¿Significa lo suficiente para mí como para estar sentado todo el día digitalizando cosas? No... Es el pasado y miro adelante". Se debate entre el deseo de que este tesoro sea accesible y la abrumadora realidad logística, consciente de que en esas cintas reside la crónica de incontables bandas que, sin él, no dejarían rastro sonoro.


Conclusión: El Cronista Clandestino

Adam Jacobs no es un simple coleccionista. Es un arqueólogo sonoro, un notario de lo efímero. Su historia es la de un hombre común que, movido por una pasión obsesiva y un sentido del deber casi histórico, se convirtió en el guardián accidental del alma sonora de una ciudad. En una era donde todo se comparte al instante, su archivo es un recordatorio tangible y frágil de un tiempo donde la música vivía y moría en el momento, a menos que alguien, desde la penumbra del club, decidiera salvarla. Las cintas de Jacobs son más que grabaciones; son fantasmas enlatados, ecos deliberados de noches que nunca deberían silenciarse por completo. Su trabajo pregunta silenciosamente: ¿Cuánta belleza fugaz hemos perdido por no tener a alguien, como él, escuchando atentamente en la oscuridad?



El Archivo Secreto de Chicago: La Historia del "Taper" Aadam Jacobs





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